
Orar es platicar con Dios... ¿Cuántas veces hemos escuchado eso? Lo dice el pastor y/o el sacerdote desde el púlpito en el sermón dominical, lo dice el maestros de biblia, lo dice el hermano o hermana que dirige la reunión a la que asistes en casa...
Pero en realidad, ¿Qué hacemos a la hora de la "ora"? Algunos buscamos nuestras palabras más "domingueras" para impresionar a los que nos rodean; otros nos soltamos en un solo rezo que parece carrera de palabras con una sola respiración; unos más usamos más palabras en la oración pública que las que dirigimos al creador en nuestra oración de la mañana...
Si orar es "platicar con Dios" no deberíamos cerrar los ojos y torcer la cara en una mueca de dolor, no deberíamos soltar un montón de palabras solo para llenar el tiempo, no deberíamos hablar de manera "grandilocuente"(porque aunque Dios es omnisciente y nos entiende, no se deja impresionar por nuestros discursos), no deberíamos temer guardar silencio... esperando su respuesta.
Si orar es "platicar con Dios" deberíamos correr cada día a su encuentro, como un amigo que se ve con gusto para ponerse al día, deberíamos escuchar más y hablar menos, deberíamos hablar con confianza y de manera sencilla... si orar es platicar con Dios...
¡Si! ¡Orar es platicar con Dios!
Pero en realidad, ¿Qué hacemos a la hora de la "ora"? Algunos buscamos nuestras palabras más "domingueras" para impresionar a los que nos rodean; otros nos soltamos en un solo rezo que parece carrera de palabras con una sola respiración; unos más usamos más palabras en la oración pública que las que dirigimos al creador en nuestra oración de la mañana...
Si orar es "platicar con Dios" no deberíamos cerrar los ojos y torcer la cara en una mueca de dolor, no deberíamos soltar un montón de palabras solo para llenar el tiempo, no deberíamos hablar de manera "grandilocuente"(porque aunque Dios es omnisciente y nos entiende, no se deja impresionar por nuestros discursos), no deberíamos temer guardar silencio... esperando su respuesta.
Si orar es "platicar con Dios" deberíamos correr cada día a su encuentro, como un amigo que se ve con gusto para ponerse al día, deberíamos escuchar más y hablar menos, deberíamos hablar con confianza y de manera sencilla... si orar es platicar con Dios...
¡Si! ¡Orar es platicar con Dios!
Arbol de Vida, Consejería orientada al desarrollo humano



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