Escucha...

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En una comedia televisiva, se planteó la siguiente situación:

Esposa: Querido, el plomero no vino hoy para arreglar la cañería detrás del calentador de agua.
Esposo: Ajá.
Esposa: la tubería se reventó hoy y el agua inundó todo el sótano.
Esposo: ¡Cállate! están en el segundo tiempo y va a marcar un gol.
Esposa: varios cables se mojaron y por poco Firulais se electrocuta.
Esposo: ¡Vaya suerte! Perdieron ese gol.
Esposa: el veterinario dice que se pondrá bien dentro de unas semanas.
Esposo: ¿Puedes alcanzarme un refresco con hielo?
Esposa: el plomero me dijo que se alegraba de que la tubería se haya roto porque así podrá tener dinero e irse de vacaciones.
Esposo: ¿No me estás escuchando? Te dije que quiero un refresco con hielo.
Esposa: ¿Sabes Juan? Te voy a dejar. El plomero y yo nos vamos para Acapulco
mañana temprano.
Esposo: ¿Quieres dejar de hablar tanto y traerme un refresco con hielo? El problema en esta casa es que nunca nadie me escucha.

Una necesidad en los seres humanos es ser escuchado. Constantemente nos vemos reflejados en
esta cómica situación, hablamos y no percibimos lo que los demás tienen para compartir. Este descuido en nuestras relaciones interpersonales nos lleva a enfrentar problemáticas severas, desde no entregar un trabajo a tiempo hasta enemistarnos con una persona a la que en realidad
queremos.

Escuchar requiere de concentración, por ello se recomienda que, para hacerlo debidamente, debemos dejar cualquier actividad que estemos realizando y enfocarnos a mirar a la persona que trata de comunicarnos un mensaje. Usted me dirá, ¿Y si voy manejando? Bueno, si usted va manejando puede platicar temas irrelevantes, pero si la conversación es importante, usted puede decirle a su emisor que le gustaría escuchar ese tema con mayor atención, y el ir manejando no se lo permite. Luego de ello retomarlo en un momento en que disponga usted de mayor tiempo. Es decir, en una relación de pareja se puede relatar en el auto las noticias, trivialidades del trabajo, etc., mientras los temas como: el presupuesto familiar, las dificultades de los hijos y los problemas familiares deben tratarse en la comodidad del hogar.

Al escuchar a otra persona, usted recuerde lo siguiente:

Hacer contacto visual. Escuche lo que le platican y cuestione si algo no le queda claro. Evite en lo posible terminar las frases de su interlocutor, ya que ello impedirá que él comunique con libertad su mensaje. Si usted percibe que la atención se está dispersando, regrese su mente a la última frase escuchada. Siempre que una oración no le resulte clara plantéela de otra manera en forma de pregunta, para evitar malos entendidos.

Ante todo, recuerde las veces que usted ha necesitado ser escuchado, y lo que le gustaría encontrar en ese receptor, para proyectar usted esa imagen en su propia persona, en pocas palabras: Empatía, que ese será un tema que abordaremos en otra ocasión.


Arbol de Vida, Consejería orientada al desarrollo humano

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